Dahlonega, Georgia. 1829. Tienes una pala, comida para un día y un agujero en el suelo que se vuelve más valioso cuanto más profundo estés dispuesto a llegar. Cada paso y cada golpe te cuestan energía y horas de luz, así que el verdadero reto es decidir cuándo dar un golpe más con el hacha y cuándo salir del agujero.