Los cuatro bordes del tablero son tu raqueta: un juego de romper bloques que se extiende en cuatro direcciones. Lanza una bola mágica a un laberinto de cementerio repleto de monstruos y mira cómo rebota entre la horda. Las muertes de elementales provocan detonaciones en cadena que atraviesan las paredes. Rompe también las lápidas; el casero paga por los destrozos.