La era de los titanes se forjó en oro.
La felicidad y la gloria perduraban como el resplandor del atardecer.
Mil años de viejas heridas se arremolinan en la copa.
El juicio se cierne desde lo alto, pero la sentencia definitiva aún no se ha dictado.
Con el alma como arco y la convicción como flecha, la oscuridad será atravesada—