Terror psicológico en el mostrador de admisión nocturna de una morgue. Llegan cadáveres con documentación que tiene que coincidir con el cadáver. Hay que pesarlo, medirlo, tomarle la temperatura y auscultarle el pecho. Algunos aún tienen pulso. El manual de normas se amplía una página cada noche, y algunas de las cosas que registras no se quedan registradas.