Una antigua guerra entre serpientes. Una oscuridad viviente que se alimenta del conflicto. El clásico juego de la serpiente tiene una historia que contar.
Las colisiones no te matan. Te encogen. Cada golpe cuesta longitud de tu cola, y tu longitud es tu vida. Permanece más tiempo que tu objetivo, mantén la presión y gana +3 por cada derribo.