Te metes en la piel de Conrad: verdugo, marginado y la última persona en la que alguien confiaría para resolver un asesinato. Una aventura creada a mano, impregnada de la atmósfera del Renacimiento, sombras ocultas y ambigüedad moral. Un misterio de «apuntar y hacer clic» en una ciudad donde la verdad está enterrada, el poder decide quién es culpable y siempre hay alguien observando.