Guía a los vampiros a través de siglos de carga emocional, décadas de delirios y algún que otro ataque de odio a sí mismos con verdaderos conceptos de terapia cognitivo-conductual, ¡y conviértete en Terapeuta Vampírico! Incluso los vampiros necesitan un hombro sobre el que llorar cuando un cuello que morder no les sirve.