Los que se saltan los Galgames son meros zánganos corporativos; los que juegan son los verdaderos amos de la riqueza y el poder. ¡Así es el mundo! Como un chico corriente, apuesta tus fetiches más salvajes y tu dignidad para alcanzar la cima: ¡Conviértete en el "DIOS DE LOS GALGAMAS"!