Heredas una tierra al borde del bosque. Cada día, labra la tierra con tu azada, cultiva rábanos, cría polluelos, establece vínculos con vecinos raros. Las semillas de primavera producen jardines de verano; las calabazas iluminadas por el fuego del otoño revelan los misterios del bosque. De noche, bajo los árboles, las luciérnagas bailan como constelaciones iluminadas por las estrellas, ésta es tu vida idílica.